Para Aprender. Dibujar lo que vemos nos hace aprender por connaturalidad y los objetos -no sólo en la forma a través de las cuáles los percibimos se nos graban en lamente de modo casi inconsciente. "Es el dibujo como pregunta, no como certeza, el dibujo empleado como forma de abordar y cuestinarse. Exploración gráfica que conecta con aspectos no conscientes", según el Arq. Ian Dutari.
Para Pensar. Dibujar en el proceso de diseño es pensar, porque tiene la capacidad de generar nuevas ideas, correcciones a esa otra que se ha plasmado en el papel con anterioridad. Nos vamos acercando a la arquitectura como por pasos. El dibujo, con palabras de Miguel A. Roca, "permite captar ideas arquitectónicas, conceptuales, esenciales, culturales, tecnológicas (...) es la forma de explorar la intuición, la ideación y verificar su grado de posible formalización. Es una pieza de estudio y parte inseparable del proceso de diseño".
Para Aprender a Pensar, porque por más clara que sea una imagen visual o mental, existen muchos obstáculos para darle una expresión bidimensional. El mayor de ellos es el abismo profundo que se abre entre el concepto que se ha formado en la mente y su representación, ya que ambos pertenecen a universos ontológicamente diferentes, pero que deben confluir precisamente a través de su imagen figurada.
(Ideas del Capítulo I del libro "Dibujar. Aprender y Pensar. Aprender a Pensar")
miércoles 19 de agosto de 2009
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